DOSSIER DE PRENSA
PUTA MISERIA
A RAS DE SUELO
Puta miseria! comienza literalmete a ras de suelo, paseándose por un asfalto irregular, de una manera simple pero muy significativa de una posición ética. Ventura Pons se apunta así, una vez más, a describir la poética de los marginados, llevándola, en el caso de esta película, a un interesante radicalismo.
En Puta miseria! se prescinde de fascinantes rubias del bar o de rockers que filosofean en horas libres, para centrarse en un cuarteto nada complaciente, implicado en una história de secuestro, motivado por amor, por dinero, por venganza o por una vaga voluntad de alejarse de esa miseria a la cual el título hace referencia y que parece una costra insoluble que los protagonistas llevan pegada la piel.
Tres hombres y una mujer son las víctimas y verdugos de una história determinista y fatal, en la cual el humor es una manera cáustica de aceptar la injusticia de los roles sociales. Formas de ver y de vivir que Ventura Pons situa en Valencia, siguiendo la novela original, a la busqueda de un paisaje sentimental, más que de un espacio físico reconocible.
Argumentalmente, Puta miseria es una película claustrofóbica en la que desde el primer momento ya se entrevee que la carnalidad de los personajes prevalecerá sobre la evolución dramática de este cautiverio de tipo familiar. Es una renuncia narrativa a la cual demasiado a menudo las ficciones catalanas -y no únicamente las cinematográficas- parecen apuntarse con fruición.
Esta vindicación de la instantaneidad ante la diacronía, paga el tributo de algún gag para consumo exclusivo de progres masoquistas, un hecho que si bien en anteriores films del director acababa siendo una marca de estilo, aqui queda como un elemento lateral que no perturba los objetivos de la película. Por fín, Ventura Pons no ha hecho, afortunadamente, una película de transición, sino una obra muy ariesgada, sórdida y polivalente, en la que recupera la causticidad sin caer en el artificio, y en la que la marginalidad no se presenta como el resultado de lo que normalmente se considera cutre.
Jordi Balló
Diari de Barcelona
UNA TRAGICOMEDIA DIVERTIDA Y PUNZANTE
Ventura Pons confiesa que le gustan los actores, y este amor es la primera virtud que se desprende de su última película. Otras virtudes, menos evidentes, pero nada despreciables, pueden ser el tratamiento sarcástico del guión, aunque quizás porque quiere a los actores, también quiere a los personajes, y siempre en algún momento les otorga un punto de humanidad que nos los acercan, a pesar del carácter negativo que hasta entonces tenían. (Curiosamente, tiene mucha menos comprensión por el grupo de progres sin reciclar que capitanea el personaje de Enric Majó.) Y unos diálogos ágiles, coloristas, llenos de expresiones populares muy efectivas, una música del joven Xavier Capellas evocadoramente mediterránea, hasta el punto de que en muchos pasajes recuerda las melodías de las comédias italianas de décadas anteriores, una fotografía que no abusa del look de miseria en que habría podido caer.... Técnicamente, Puta miseria! es una película lograda, que no alarga más el brazo que la manga. La idea que la sustenta es creíble y desesperanzada: los poderosos siempre tienen la sartén por el mango. La película tiene dos partes bien definidas: la primera llega hasta el momento del secuestro y el posterior descubrimiento que del mismo hace Amparo Moreno, y la segunda comienza con la confesión de ésta, explicando cual habia sido su relación con el secuestrado. La primera parte es la más divertida, y, aparentemente, mantiene el tono de forma más homogénea que la segunda, en la cual el ritmo decae. Pero al lado de escenas un poco reiterativas -como las de la comisaria, de otro lado como un Monleón impagable como gaurdia civil-, es precisamente en esta segunda parte donde encontramos las tres mejores escenas de toda la película: aquella en que Amparo Moreno se enfrenta por primera vez, a solas, con Antonio Ferrandis compra el silencio de Enric Majó y de una Amparo Moreno incapaz ya de no aflojar ante la realidad, y la que cierra la película, con los dos protagonistas recibiendo la ira de Dios bajo la forma de un relámpago purificador.
Hemos comenzado hablando de los actores y es de justicia destacar la presencia de Paco Morell y Angel Burgos, dos cómicos desgarrados y con momentos de verdadera inspiración. Amparo Moreno posiblemente ha hecho el papel de su carrera, al menos en cine -está francamente commovedora-, mientas que Ferrandis despliega su savoir faire habitual.
Una tragicomedia divertida y punzante.
Joan Lorente Costa
AVUI
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